ALBA, Nicaragua y la inflación
por toni solo
Unos colegas que trabajan en programas de educación secundaria
en Nicaragua,
me contaron unas recientes experiencias que tuvieron con su banco.
Primero,
relataron que les cobró casi 60 dólares para reponer unos
estados de cuenta
extraviados durante varios meses, ocho páginas en total.
Después comentaron
que sin previo aviso el banco ha empezado insistir en que sólo
las firmas
autorizadas pueden retirar efectivo de las cuentas de ahorro, ya no
permiten
a personas autorizadas a hacerlo. Finalmente, contaron que tuvieron que
destruir un resguardo de retiro presentado al banco porque las dos
firmas
autorizadas se habían escrito con tinta de diferentes colores,
uno en azul,
otro en negro.
La combinación de extrema mezquindad con políticas
bancarias diseñadas para
frenar el ritmo de los retiros indica que ese banco - y
probablemente otros
en la región centroamericana - es insolvente o está a
punto de serlo. Uno no
tiene que ser economista para detectar el olor de miedo en los sistemas
financieros de los países vulnerables a la inflación
provocada por el colapso
del dólar. La verdad es que cualquier persona sensata que ha
observado del
desencadenamiento de los sucesos en la región, sabe desde el
año 2005 por lo
menos que la sostenibilidad del sistema económico regional se ha
enfrentado a
problemas muy serios. Sabe también que las oligarquías
tradicionales,
ciegamente ligadas al sistema político y económico
fracasado de los Estados
Unidos, no saben cómo resolverlos de forma coherente.
Esto es cierto tanto en lo que respecta a la dependencia del
petróleo, como en
lo que se refiere a la incapacidad para reducir la pobreza y al aumento
de
los fenómenos ambientales desastrosos. El gobierno del FSLN y
sus aliados en
Nicaragua ha sido el primero de América Central en tomar la
iniciativa de
integrarse al proyecto político y económico de la
Alternativa Bolivariana
para las Américas, junto con Cuba, Venezuela, Bolivia y ahora
otra isla
caribeña, Dominica. El Centro de Trámites de las
Exportaciones, una entidad
gubernamental, ha informado que las exportaciones de Nicaragua
crecieron más
del 40% en los primeros dos meses de este año en
comparación con el mismo
período en 2007. Sin embargo, al mismo tiempo, la
inflación amenaza con
dispararse a más del 20% y quizás hasta el 30% o a
niveles aún peores durante
2008.
Curiosamente, cuando se analiza el problema de la inflación, se
tiende a
ignorar lo más evidente: el colapso del dólar. Un
reportaje (1) realizado por
Ivan Olivares de la revista electrónica Confidencial es
típico al respecto.
Cita al derechista Eduardo Montealegre y el centro-derechista Mundo
Jarquin,
quienes opinan que las relativamente altas tendencias inflacionistas en
Nicaragua relativo a sus vecinos se explican por los ingresos
percibidos por
el petróleo venezolano como parte de la iniciativa de
Petrocaribe en el marco
de ALBA.
Ni Montealegre ni Jarquin reconocen que los problemas de
inflación en
Nicaragua se deben principalmente a la caída del dólar y
al auge consecuente
en el petróleo y el precio de alimentos básicos como el
maíz y el trigo.
Jarquin opina que el deslizamiento oficial del córdoba contra el
dólar de 5%
al año no tiene un impacto significativo. Pero en enero 2007
comprar un euro
costaba 1.29 dólares. Ahora cuesta 1.59. En enero 2007 comprar
un dólar
costaba 120 yenes. Ahora cuesta 96. La política oficial del
Banco Central de
Nicaragua de enlazar el córdoba al dólar es muy
significativo en ese
contexto. ¿Por qué devaluar la moneda nacional por 5% al
año por medio de un
deslizamiento oficial contra el dólar cuando el dólar
está en caída libre?
Es muy probable que dentro de tres o cuatro meses veamos que el colapso
del
dólar cause una alta inflación generalizada en la
región centroamericana y la
quiebra de varios bancos que se sumaron con entusiasmo al fraudulento
auge
especulativo promovido por las grandes firmas financieras de Wall
Street.
Recientemente el debate sobre si se debe de reconocer o no la parte de
la
deuda interna de Nicaragua provocada por las maniobras para salvar de
la
quiebra a varios bancos - que mucha gente considera ilegales - durante
el
gobierno de Arnoldo Alemán, ha generado mucha tensión en
el gobierno del FSLN
y sus aliados. Es probable que aquellas diferencias se incrementen si
este
gobierno tiene que enfrentarse por sí mismo a una
situación parecida a lo que
pasó con Banic e Interbank, entre otros, en el tiempo de
Alemán.
Es precisamente la amenaza de la inflación lo que pone en riesgo
la
realización exitosa del programa de reducción de pobreza
del gobierno en un
año que verá elecciones municipales en noviembre. Pero
cuando se leen
entrevistas recientes con personas críticas hacia el gobierno de
Daniel
Ortega, el enfoque trivializa la escala de los problemas a que
éste se
enfrenta y tiende a eludir planteamientos útiles y
constructivos. Por
ejemplo, Mónica Baltodano sigue como un disco rayado con su
hipócrita
discurso contra Daniel Ortega, de tal manera que logró dar a
Monthly Review
(2) un balance del primer año de gobierno de Daniel sin
mencionar el problema
más fundamental que enfrenta - la inflación.
Mónica Baltodano optó por integrarse en el Movimiento
Renovador Sandinista con
pleno conocimiento de que ese partido fue bendecido como fuerza
política por
la embajada gringa y de que el liderazgo del partido apoyaba las mismas
políticas neoliberales que los partidos de la derecha.
Ahora Baltodano está
desesperadamente buscando la forma de poner distancia entre ella y sus
colegas del MRS que han estado negociando una posible alianza electoral
con
Eduardo Montealegre. Es muy tarde para maniobras de ese tipo, porque lo
mismo
hizo el liderazgo del MRS en junio 2006 en una reunión en Miami
antes de las
elecciones presidenciales de aquel año. Baltodano no tuvo
problemas en aquel
entonces. Quedó muda, probablemente porque en aquel entonces se
trataba de un
jugoso escaño en la Asamblea Nacional.
El destacado sociólogo Oscar Rene Vargas es otro analista
crítico que ha
logrado en una entrevista reciente (3) evitar hablar del reto
más importante
a que se enfrenta el gobierno del FSLN y sus aliados en Nicaragua. En
contraste con Baltodano Vargas reconoce algunos de los logros del
gobierno y
también explica que existen diferentes corrientes de pensamiento
y opinión
dentro del FSLN que afectan el desarrollo de sus políticas y
tácticas. Este
reconocimiento contradice la constante aseveración de personas
como Baltodano
de que el FSLN está dominado despiadadamente por Daniel Ortega.
Sin embargo,
es decepcionante leer a Vargas retomar otros temas - la
negociación con
Arnoldo Alemán, el papel de Rosario Murillo, la relación
con Venezuela y Hugo
Chávez - de una manera superficial. Es difícil no
detectar el sabor de
machismo con respecto al tema del papel de Murillo en el gobierno.
De todas maneras, estas entrevistas son comunes y corrientes en su
contenido y
su superficialidad. Quizás es algo que está en la
naturaleza de las
entrevistas. Pero uno termina preguntándose por qué un
tema tan fundamental
para el éxito o no del programa del gobierno del FSLN y sus
aliados como es
la inflación y las políticas para controlarlo no se
menciona. Y esta
ausencia es más notable todavía cuando el colapso del
dólar en los últimos
meses de 2007 fue mucho más rápido que la gran
mayoría de los comentaristas
habían esperado. Uno se pregunta cuándo personas como
Baltodano, Vargas y la
enorme mayoría de escritores tanto a favor como en contra el
gobierno de
Nicaragua van a empezar a tratar el tema con la seriedad que se merece.
La iniciativa más importante y trascendental del gobierno del
FSLN y sus
aliados ha sido su integración en el ALBA. El año pasado
se inauguró un Banco
del ALBA. Este hecho hace posible que Cuba, Venezuela, Bolivia,
Nicaragua y
Dominica avancen más rápidamente en el camino hacia
alternativas beneficiosas
que costaría mucho más tiempo conseguir por medio del
Banco Sur. Allí Brasil
atrasará el desarrollo de las ideas y las políticas
dirigidas a adelantar
iniciativas autónomas porque la elite de Brasil tiene ambiciones
hegemónicas
en la región y frenará cualquier avance no iniciado por
sí misma.
Es posible que en Nicaragua el desarrollo del ámbito financiero
del ALBA
también tenga su freno. El jefe del Banco Central de Nicaragua,
Antenor
Rosales, tiende a hablar en términos neoliberales. En la
entrevista citada
arriba con Iván Olivares, Rosales habla de la voluntad del
gobierno de
restringir la liquidez si es preciso. Llama la atención que no
reconozca
claramente que el problema de la inflación en Nicaragua no se
debe
principalmente a un exceso en la masa de córdobas en
circulación, sino a la
locura de enlazar la moneda nacional al dólar cuando éste
muestra toda la
estabilidad de una pluma frente a un huracán. Uno no debe de
estar
cuestionando cuántos córdobas se necesita para comprar un
dólar sino cuál es
el valor del córdoba según los bienes y servicios
producidos por Nicaragua en
un abanico de otras monedas internacionales.
Pablo Davalas ha escrito (4) que Banco Sur podría iniciar una
nueva
arquitectura financiera que permita a los países de la
región liberarse del
beso de la muerte del dólar por medio del uso de otra moneda, o
quizás una
canasta de monedas respecto de la cual las monedas regionales
podrían
fijarse. Por tener más miembros y también por la
influencia de Brasil, Banco
Sur se mueve demasiado lento para convertir esta idea en realidad con
la
rapidez que la coyuntura actual exige. El Banco del ALBA tiene
mayores
posibilidades de hacerlo a tiempo para ayudar a los países
miembros del ALBA
enfrentar mejor los problemas causados por el colapso del dólar.
Otra posibilidad es que los países del ALBA den paso a una
unidad monetaria
parecida al ECU, la unidad monetaria que fue precursora del Euro y que
se
usaba en la Comunidad Económica Europea para fomentar la
integración
comercial de sus países miembros. Una unidad monetaria del
ALBA podría
servir para un propósito similar y también contribuir a
la estabilidad
financiera que la región necesita. En las circunstancias
actuales podría ser
un aporte muy útil en la lucha contra la inestabilidad monetaria
causado por
el fracaso del sistema financiero estadounidense.
Puede que tales ideas no funcionen. Pero no cabe duda de que el
régimen de
Bush y la administración que sigue - suponiendo que Bush no
aproveche un
ataque a Irán para suspender las elecciones - van a usar la
crisis actual
para provocar la mayor inestabilidad posible en los países del
ALBA. Es
urgente ver qué alternativas factibles podrían servir
para frenar los peores
efectos de la inflación provocados por la caída del
dólar. Sería un retraso
para el desarrollo del proyecto del ALBA si su alternativa de comercio
justo
no logra también desarrollar una arquitectura financiera acorde.
Hay una relación fuerte entre la corrupción intelectual y
moral que ha
conducido al sistema político y financiero de los Estados Unidos
a su fracaso
y las actitudes de la mayoría de los críticos del
gobierno de FSLN y sus
aliados. La oposición en Nicaragua y en la región en
general ha comprado la
leyenda de la eficacia de los mercados y del "comercio libre" que
jamás ha
existido y jamás podría existir porque los poderosos
siempre aseguran su
control sobre las condiciones del comercio. ¿Quién
creerá ahora en la
eficacia del mercado libre?
La oposición oligárquica y derechista en América
Latina sigue una agenda
destructiva infantil y narcisista que no se ocupa de los problemas
fundamentales de sus países. El actuar del patético
régimen de George Bush y
su diplomacia gangsteril dirigida por John Negroponte (ya que
Condoleezza
Rice se ha mostrado completamente incapaz e irrelevante) consiste en
buscar
cómo destruir la iniciativa del ALBA. Por ese motivo es muy
importante
deshacerse de la camisa de fuerza que es la dependencia del
dólar y diseñar
una estrategia financiera conforme al verdadero potencial
económico del ALBA.
Notas
1.http://www.nuevamayoria.com/index.php?option=com_content&task=view&id=304&Itemid=46
2. http://www.monthlyreview.org/mrzine/friedman020308.html
3. http://alainet.org/active/22467&lang=es
4. "El Banco del Sur: La ruta hacia una nueva arquitectura financiera”,
Pablo
Dávalos, Rebelión, 19 de Marzo de 2007.